Hablar abiertamente sobre estas dificultades facilita que quienes padecen este tipo de problemas consulten a tiempo a un profesional, siendo el primer paso para encontrar una respuesta.

Natalia Gennaro, ginecóloga experta en cirugía laparoscópica y suelo pélvico.

50%

de las mujeres sexualmente activas padecen alguna disfunción sexual y aproximadamente el 60% de estas no busca tratamiento o ayuda.

Desde el punto de vista psicológico y emocional la mujer tiene una sexualidad mucho más compleja y su experiencia está muy relacionada con los mensajes sociales y culturales que recibe.

Para su correcto diagnóstico y tratamiento, es necesario descartar las causas médicas, psicológicas y sociales y en general lo ideal es estudiar también la dinámica sexual de la pareja, ya que es frecuente encontrar disfunciones de pareja combinadas.

La disfunción sexual femenina (DSF) se puede clasificar en cuatro áreas en las que las mujeres presentan dificultades:

  • Trastornos del deseo sexual.
  • Trastornos de la excitación sexual.
  • Trastornos del orgasmo.
  • Dolor sexual (dispareunia y vaginismo).

 

Disfunción del deseo:

Es probablemente la disfunción femenina más frecuente, se calcula que el 30 % de mujeres lo sufren al menos algún momento concreto de la vida: embarazo, parto, lactancia, menopausia, o durante períodos de crisis, intervenciones quirúrgicas, desarreglos hormonales y ciertas enfermedades como la diabetes, cardiopatías, esclerosis múltiple, enfermedad de parkinson y la depresión pueden derivar en la ausencia de deseo, como así también pueden afectar al deseo sexual  cambios en los métodos anticonceptivos, cansancio, estrés, variaciones de humor, obesidad, mala imagen del propio cuerpo, una relación inestable con la pareja, episodios sexuales traumáticos en el pasado y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y drogas, entre otras cuestiones.

 

Disfunción de la Excitación sexual:

La excitación sexual es principalmente una reacción vascular. Factores que interfieran con el flujo de sangre o terminaciones nerviosas en la zona genital, especialmente en el clítoris y la vagina, pueden producir trastornos en este nivel, parto, prolapso, cirugías,  diabetes, enfermedades coronarias o aterosclerosis, lesiones espinales también pueden interferir con los mensajes que se envían desde los órganos genitales al cerebro.

La falta de interés por una poca o inadecuada estimulación también puede explicar esta circunstancia, también ciertos estados hormonales como la menopausia o la ooforectomía bilateral, que ocasiona una disminución de los niveles de testosterona en sangre.

Trastornos del Orgasmo:

Las dificultades para alcanzar el orgasmo se pueden clasificar de la siguiente forma: primarias (aquellos casos que nunca han tenido un orgasmo) o secundarias (han alcanzado el orgasmo anteriormente pero luego ha surgido la dificultad).

Hay ciertas condiciones médicas relacionadas con el riego sanguíneo y las terminaciones nerviosas del clítoris y en ocasiones problemas psicológicos.

 

Dolor durante el coito:

El dolor durante el coito (dispareunia) puede ser causado por enfermedades inflamatorias de la pelvis, cirugía ginecológica o pélvica, radioterapia para tumores ginecológicos, tumores uterinos o vaginales y fibroides, endiometrosis, infecciones del tracto urinario, quistes de ovario, síndrome del intestino irritable, falta de lubricación o alguna infección de transmisión sexual.

El vaginismo, que es la penetración dolorosa e incluso en ocasiones llega a ser imposible, es la contracción involuntaria y persistente de los músculos perineales que rodean el exterior de la vagina.

  

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